Perdido

30/10/2014

Antes de comer se me fueron las ganas,
salí corriendo de casa,
como huyendo de tu ausencia
para volver a encontrarla.
No podía reclinarme más en la cama,
en tus sabanas,
tu esencia se marchó contigo.
Te fuiste y me olvidaste,
salí como buscando limosna,
con apariencia de perro callejero,
deambulando y saboreando la basura;
queriendo escuchar un púdrete,
o una patada o un beso.
Recibí una caricia,
de las que prueban si la fruta está madura,
luego un empujón y un no vuelvas…

…a dejarme.

O eso me pareció escucharle al viento.

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Heterofonía

19/10/2014

IMG_6744A colación al experimento auditivo realizado por mi querido amigo Pedro Gasio, cantando un romance contra las petroleras, quise responder en pocas líneas, pero fue imposible y es por lo que hago este texto.

La armonía (o harmonía, como me gusta escribirlo) es un estudio riquísimo que ha ido evolucionando a lo largo de toda la experiencia musical de la humanidad, desde el paleolítico; que ha investigado las mezclas de sonidos que suenan bien, y otros que no tanto, o incluso que molestan. Es como la comida, donde mezclar tomates con queso blanco, sal, ajo y orégano, a muchos nos abre el apetito y, donde hacerte un bocadillo de sardinas, mantequilla y nocilla, a muchos nos parece una cochinada. Bien es cierto, que en algunos casos, las mezclas ‘raras’ salen bien. Así, podemos hacer un viaje por nuestra enciclopedia musical y desempolvar repertorio similar a las recetas de mamá, donde los ingredientes se mezclan así porque sabemos que nos van a gustar. En cambio, otras músicas, con mayor o menor acierto, decidieron mezclar y experimentar para obtener un producto diferente al potaje de calabaza de siempre. Hubo quien mezcló el pan, la leche condensada y las anchoas (probado y verificado) y le salió un montadito que choca en ingredientes pero que sabe de maravilla.

A mis niños en clase, siempre les digo lo mismo cuando les hablo del ruido: cualquier cosa puede hacer ruido o música, la diferencia está en si molesta. Entonces nos ponemos manos a la obra y con golpes, taponazos a las mesas, al suelo, las persianas, en el cuerpo, con los lápices, hacemos una escandalera terrible donde cada uno hace, literalmente, lo que le da la gana. Casi todas las clases acaban por auto-regularse (realmente es molesto estar allí dentro escuchando tremendo atentado contra los oídos). Suelen pararse y, si no, a una señal, los paro. Pregunto si les gustó. Los que desprenden más violencia, están encantados, se desfogaron dando golpes a todo lo que trancaron; los que no desprenden esa violencia, suelen acabar violentados y molestos con la práctica que acabamos de hacer. A partir de ahí, dirijo yo un fisco y entre todos, acabamos haciendo música con los mismos golpes que antes hicieron ruido. La cuestión está en la comunidad y la comunión, en decidir qué parámetros serán nuestros guías para orientar nuestra producción.

Esto sucede con el estilo heterofónico característico de los cantos colectivos, sobre todo romances, que se cantan en Canarias. También existen peculiares formas de heterofonía como en la afinación de los pitos herreños (http://youtu.be/eNwuLRRYj2k?t=1m4s) que tienen diferente ancho, diferente largo, los agujeros están más o menos hechos como se puede, y no importa, porque suena a música. En la cuestión del romancero, es algo maravilloso, casi místico, que despiertan mi memoria sensitiva y me recuerdan a mi hogar de La Palma, a las romerías de La Gomera y a esas medas de El Hierro. Todos ellos, caracterizados por no tener como guía la armonía (al contrario que el jazz), sino el ser partícipe de un pulso colectivo. Y en la colectividad está la diferencia, la idiosincrasia individual que nos es propia a cada ser humano. Unos son viejos, otros chicos, otros tienen la voz rota, otros desafinan, los hay que enamoran al escucharlos y los hay que no tienen memoria y de todo se olvidan, los hay que buscan destacar y los hay que repiten lo que oyen, también los que piensan que lo nuevo es mejor y los que directamente, ni mugen, ni crujen. Eso es la milagrosa heterofonía del romance, la capacidad de escuchar una historia y ser partícipes, aportando lo que cada uno pueda y quiera.

La estructura del romance es, en casi todas las canarias, similar. Un pie de romance, o responder, que quien va a contar la historia, dice varias veces para que la gente lo entienda, el grupo cuando lo entiende lo repite y es cuando empieza la magia. A cada verso del romance, se responde con el pie. Cada persona es libre de responder, a su modo y con su voz. En cada casa se juega al parchís de una manera, y en el caso del romance, lo enriquecedor es que cada uno trae de “su casa” sus reglas melódicas y, no se trata de que tú ganes, ni que todos canten como tú porque tú eres quien canta bien, sino que se respeta que cada uno cante como sabe y puede.

La heterofonía podríamos resumirla como la tolerancia el respeto absoluto a la diferencia sonora de tu hermano.

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Escaletra Nuryana

04/06/2013

Anoche llovió

14/09/2012

Anoche llovió
y hasta los astros se quedaron empapados,
dejando sus órbitas
un rastro de plata de caracol.

Una guagua irrumpió el sueño de un charco,
pasando tímida por encima,
destruyendo el retrato del firmamento
que se había empezado a dibujar
con las primeras gotas. Lee el resto de esta entrada »

En Sans, Barcelona, desde el balcón y enfocando a una isla urbana y su cielo, probando hacer mi primer time-laps con esta cámara.
Características:
Canon EOS 60D, Objetivo 18-55, ISO 100, F 25, obturación variable.

Roque Nublo

Roque Nublo por franmedina en XLI Ruta de Bentejuí.

En Bentejuí nos perdimos / los del comité de silbo.

A dormir por esas cumbres / íbamos bien decididos
pero acabamos en Guía / molestando a unos vecinos.
Al despertarnos temprano / ya nos amenazó el frío,
directos a Timagada / sin desayunar subimos.
David quiso bien cuidarnos / haciendo unos sangüichitos
y por no cargar la bolsa / allí mismo los comimos.

Mientras los organizados / dieron a La Ruta inicio,
nosotros los despistados / tardamos más de un ratito.
Estábamos muy seguros / de que una marca en el piso
de La Ruta Bentejuí / señalaba su principio.
Dijimos con gran firmeza / a nuestro amigo Imo:
“Tú sigue todo pa’lante / el camino es facilito”.

Ya llevábamos un rato / cuando Rosa Elvira dijo:
“Estas viñas no me suenan, / ¿quién hace por aquí vino?”
Sin quererlo ni buscarlo / nos encontramos un risco,
Guanche cogió la derecha, / adelantó a sus amigos
“Esto sí que no lo veo” / a su firme voz oímos,
sorprendido José Carlos: / “Esto sí que está jodido”.

Estuvimos allí un rato / comentando si el destino
se dispuso a trastornarnos / dificultando el camino.
David “El Aventurero”, /El Maestro de los Chiflos”
se dispuso a salvarno / yendo solo por el risco.
Siguiendo sus largos pasos / Rosa, Guanche y Don Francisco
se quedaron atorados / diciendo “¿Y si no seguimos?”
Pero desde las alturas / se oyó un silbo bien clarito:
“Ahora todo es más fácil, / como Spiderman subimos”.

Mi abuela siempre decía: / “Las cabras trepan los riscos”,
recordé mintras Serapio / escuchaba mis quejidos.
“Tú ve como Elvirita / y te doy un impulsito”.
Un zarzal tan mal sembrado / que fue ahora el enemigo
de los brazos que enganchaba / y dejaban marcaditos.
Lo peor ya había pasado / comprobarlo bien pudimos
y al ver el Gran Roque Nublo / nos quedamos más tranquilos.

Amadeo de paseo / ahora iba entre los pinos,
el Palmero relajado / practicando fuerte el silbo
y el resto maldiciendo: / “De David ya no me fío”.

En Bentejuí nos perdimos / los del comité de silbo.

Pastor garafiano

15/09/2011

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