Sexualidad matutina

09/04/2009

Esta mañana me desperté con la actividad sexual a la que acostumbro. Estábamos desnudos en nuestra cama, que parecía un campo minado en el que el frío de las sábanas era el terreno peligroso. No me apetecía continuar la monotonía de apagar el despertador, asearme y tomarme el cóctel matutino rico en cafeína rebajdo con leche.

Estaba boca a bajo, aprisionando mi sexo contra el colchón como un arco reflejo derivado de la perversa mente de la Natura. No me quería levantar, tan sólo terminar con mi vital necesidad de cumplir con mis sexuales deseos de quererte, y seguir durmiendo ahí, a tu lado, sorteando el frío de las sábanas y esperando tu consciencia.

No quería seguir durmiendo, quería seguir estando a tu lado.

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